Ojo por ojo

Ojo por ojo es una máxima ligada a la cultura judeocristiana que puede entenderse, como la forma de actuar de la naturaleza, en el sentido de que la cosecha a recoger depende de la semilla que se ha sembrado. Esta es una ley natural que se da en todos los órdenes del universo y también en el ser humano.
Ojo por ojo, es un concepto mal interpretado y que se continua aplicando literalmente en algunas culturas, como en la sociedad de Israel que la aplican al castigar a todo el pueblo palestino por los sufrimientos que una minoria causa.
En las relaciones sociales, laborales, etc. a veces por competitividad se llega a implantar esta filosofía, pensando que la sociedad requiere de ese comportamiento, de pisar más fuerte al que me ha pisado; esto conduce a unas relaciones de callos o durezas, de tanto pisotón y llegamos a otro refrán “quien siembra tormentas recoge tempestades” que es otra forma de decir que la vida, es la cosecha de lo sembrado.
Luego la regla de ojo por ojo, es equivalente a otro dicho popular “haz bien y recibirás bien” que es la misma versión pero redactada en positivo; el universo lo devuelve todo y no se queda con nada de nadie y además en los evangelios se recalca que el Padre multiplicará por cien, nuestras acciones.
Desde mi punto de vista, el Padre se refiere al poder de la naturaleza, la ley de manifestación de causa y efecto que inexorablemente se cumple y es por lo que hay diversidad de formas en la creación.
Esto más bien lleva a la reflexión de la importancia, de la calidad de la semilla, si se quiere recoger una buena cosecha, ya que la naturaleza devuelve todo multiplicado y hay muchos que dicen, que tiene el poder de sorprendernos,siempre para bien; pero si hemos sembrado cizaña también la obtendremos.
En la vida podemos querer unos objetivos y sin embargo relizamos acciones que se oponen a nuestro deseo, porque al estar guiadas por las contradiciones internas traslucen inseguridad, recelo, desconfianza, etc.
La semilla empieza en el pensamiento, el diálogo interno que cultivamos, si hay enfado, preocupación o miedo, nuestras acciones reflejarán esas emociones y recogeremos más de lo mismo, pero también influirán en los procesos orgánicos y con el tiempo, en la salud, deteriarándose el sistema.
Por ésto y muchas razones más, es importante albergar buenos pensamientos porque seremos correspondidos por el entorno con los mejores sentimientos.